Diferencias entre dormir y descansar

Diferencias entre dormir y descansar

Seguramente alguna vez te han dicho “espero que descanses” al momento de prepararte para irte a dormir. Es muy natural siempre desear a la otra persona el descanso pleno y completo durante toda la noche. Sin embargo, muchas veces el acostarse para tener un descanso reparador del día no resulta exactamente lo deseado, puesto que muchas veces dormir no necesariamente implica descansar.

A lo largo de nuestra vida nos han repetido insistentemente la necesidad de dormir por la noche al menos 6 a 8 horas, aseguran que de esta manera tanto el cuerpo como la mente consiguen relajarse de toda aquella jornada, aunque muchas veces por más horas que se alcance dormir, al día siguiente despiertas con la sensación del mismo cansancio de la noche anterior. He allí donde se rompe el dichoso mito de que dormir es descansar, en muchos de los casos, el cuerpo descansa mejor sin necesidad de pasar una noche de sueño.

Dormir

Diferencias entre dormir y descansar

Es importante conocer que cuando hablamos de dormir se hace referencia a que el cuerpo se encuentra en un estado pasivo y de tranquilidad, eliminando cualquier tipo de actividad que genere algún esfuerzo poco necesario de manera consciente. De esta manera, a lo largo de muchos estudios han llegado a distintas conclusiones de que dependiendo de la edad de las personas no todos necesitan la misma cantidad de horas de sueño para lograr tener uno de manera óptima. En el mismo orden de ideas, se dice que las horas recomendables para que las personas duerman suficiente deberían ser:

  • Niños pequeños entre 3 y 5 años: al menos 11 o 13 horas
  • Adolescentes entre 13 y 17 años: 10 horas
  • Adultos mayores: 6 o 7 horas.

Descansar

Diferencias entre dormir y descansar

Por otro lado, cuando decimos que deseamos descansar hacemos referencia a la idea de reposar o tomarse un tiempo para que, tanto el cuerpo como la mente, procese toda la información de un momento determinado; lo que ayuda a que entren en una etapa de relajación activa y efectiva, que a su vez sea reparadora de fuerzas.

Es importante tomar en consideración que el lograr descansar no solamente se distingue por el hecho de permanecer en un lugar sin hacer “nada”, más a allá de eso, esta se explica por sí misma, puesto que hasta las actividades que generen placer, tanto en el cuerpo como en la mente, pueden ser tomadas en cuenta como una forma de descanso. Ejemplo de ello lo vemos cuando aquel tiempo libre es invertido en la lectura de un buen libro, la ejecución de la alguna actividad física como: yoga, pilates, bailoterapia; entre muchas otras.

Es así como después de esta explicación podemos plantearnos conclusiones que nos llevan a pensar que no necesariamente un buen sueño implica el descanso total y mucho menos un buen descanso nos proporciona dormir de manera confortable. La diferencia entre ambas es que aunque no signifiquen lo mismo, ambas son necesarias y nuestro sueño y descanso son lo más importante si se desea obtener un estado saludable y de energía diaria.

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