Diferencias entre pecas y lunares

Estos puntitos de color en la piel conocidos como pecas y lunares son producto de una alteración en los pigmentos de la piel determinada genéticamente, que genera un incremento en el número de aquellas células encargadas de darle color a nuestra piel, llamados melanocitos. Su forma, tamaño y número varían de acuerdo a la persona, también pueden estar desde el nacimiento o ir apareciendo  en cualquier momento de la vida.

Diferencias entre pecas y lunares

El aspecto de ambos puede variar y sufrir modificaciones a lo largo del tiempo. Esto se debe a la exposición solar, lesiones, golpes, tratamientos médicos y cambios hormonales fuertes.

Las pecas

Las pecas o efélides son machas en la piel generadas por una mayor concentración de melanina en una zona específica de la piel. Tienen el mismo efecto que el bronceado, sin embargo, la distribución de los pigmentos que le dan color a la piel, llamados melanina, no es homogénea. Por lo que genera la aparición de esas pequeñas manchitas en la piel. Estas suelen ser pequeñas, sin relieve y su forma es irregular.

Diferencias entre pecas y lunares

El número de las pecas aumenta de acuerdo a la exposición solar que recibe la persona. Por esta razón son comunes de ver en zonas más expuestas a los rayos del sol: cara, cuello, espalda, hombros, manos y brazos. Además, las pecas no son riesgosas para la salud.

Los lunares

Los lunares, también conocidos dermatológicamente como nevusmelanocítico, son tumores benignos.  Se producen por la mala formación de las células névicas. Éstos son un tipo de melanocito que hay en la piel. Éstos, a diferencia de las pecas, tienen una forma definida (circular u ovalada). Su color es uniforme, pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y algunos tienen relieve.

Diferencias entre pecas y lunares

Es el tipo de tumor benigno más habitual en las personas de pigmentación blanca.  Sin embargo, a pesar de que los lunares son bastante comunes entre las personas y no se les presta atención por ser considerados benignos, siempre existe el pequeño riesgo de que ese lunar pueda transformarse en un melanoma.

Los melanomas son un tipo de cáncer de piel, provenientes de los lunares. Por tal motivo, cada persona debería vigilar la cantidad de lunares que posee, su tamaño, forma y el día en que apareció. Sobre todo no pasar por encima síntomas como escozor, dolor, sangrado o quebranto en la zona. De ser maligno o de ser un lunar que está creciendo muy rápido el médico podría recomendar la extirpación del mismo para su prevención.

 

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